sábado 25 de diciembre de 2010

OTRO MODELO JAPONÉS

Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste
Publicado en el suplemento cultural de ABC, Madrid - Número 977


Una idea muy pequeña puede cambiar la dirección de la sociedad” fue uno de los planteamientos sobre los que se sustentó la conferencia que recientemente ofreció en el BIArch, el arquitecto japonés Riken Yamamoto  (Pekín, 1945), en el que a través de la exposición de varios ejemplos de sus proyectos para edificios públicos y vivienda colectiva enfatizó en la necesidad de proponer una arquitectura des-institucionalizada.

Yamamoto estableció su estudio en 1973 en Yokohama y ejerce desde 2007 como docente en la escuela de posgrado en arquitectura de la Universidad de Yokohama –de la cual es también fundador-, un centro que afirma su proyecto de formación desde el posicionamiento de que ‘la arquitectura está muy relacionada con el sistema social, lo cual no implica que deba someterse al sistema social. Crear arquitectura es reconstruir el sistema social’, una premisa sintetiza con exactitud las convicciones de este arquitecto, que sugiere como referencia los conceptos planteados por Archigram en la década de los 60 para evidenciar la necesidad de generar una arquitectura transformadora. La ciudad debe ser comprendida como una suma de infraestructuras y de servicios, siendo estos últimos los que permiten la evolución de la ciudad.

El planteamiento de Yamamoto trata de plantear un modo de reaccionar contra la dimensión de la arquitectura como de ‘bien de consumo’ que la arquitectura está adquiriendo cada vez con más intensidad dentro de los flujos del ‘fundamentalismo del mercado’. Grandes emprendimientos arquitectónicos levantándose en Tokio y otras grandes capitales del mundo y que se argumenta que actuarán como motores y motivaciones para la ciudad, no son sino elementos aislados entre sí y que acaban haciendo de la ciudad una gran infraestructura estática y del arquitecto, un mero creador de un envoltorio para esos servicios. 
  
 Los servicios definen una capa, una función de la ciudad, y redefinir esa complejidad de las funciones forma parte del desarrollo hacia un concepto urbano más coherente. La forma de subvertir esta situación es la ‘des-institucionalización’  y la intervención del arquitecto es fundamental para lograr el cambio” apunta Yamamoto, proponiendo como objetivo plantear edificios que adquieran una complejidad específica a partir de su potencial para ejercer diferentes funciones.

El planteamiento de Yamamoto aboga por un uso de la transparencia que se distancia de esa aproximación de conceptualismo sensorial –y que se ancla en una dimensión estrictamente estética- que distingue el trabajo de otros arquitectos japoneses. En su caso, la transparencia se concreta como un medio a través del cual el edificio se convierte en un ‘modificador de situaciones’ que puede asumir esa complejidad de funciones, que tal como se hace patente en sus edificios, no debe entenderse como una polivalencia de usos para la estructura, sino como una variedad de posibilidades que permitan al edificio establecer diferentes formas de relación como instrumento de servicio para la sociedad y el individuo. “Transparencia, diversidad y funciones complejas deben integrarse, operar simultáneamente para cambiar las situaciones”.
La Estación de Bomberos Hiroshima Nish es un edificio cuyo interior es transparente, de manera que las diferentes actividades administrativas y de entrenamiento que los bomberos realizan pueden ser vistas desde el exterior. Esta característica hace simultáneamente del edificio un excelente espacio lúdico para los grupos de escolares que visitan la estación, que actualmente también sirve como centro comunitario vecinal. Por su parte, el gran edificio para la Universidad para la Prefectura de Saitama y también transparente de manera que sus actividades interiores se hacen visibles al exterior puede ser utilizado como parque público.

Así, la transparencia introduce un concepto que plantea un modo de subversión con respecto a la cerrada compartimentación presente a diferentes niveles en la cultura japonesa. Plantea modos de generar cauces de apertura, de claridad, de comunicación y vinculación. Esta intencionalidad de cambio político-social está presente también –aunque en este caso no implicando la transparencia- en el Ayuntamiento de Fussa (2008), donde Yamamoto trata de crear un espacio de conexión entre los dos edificios oficiales que lo componen mediante un área que pueda ser utilizada como plaza pública.

Yamamoto expone asimismo la necesidad de trasladar ese concepto al ámbito del diseño de vivienda, señalando cómo ésta ha tendido a ser concebida como unidad de vivienda para una familia nuclear estándar, siendo así una herramienta subliminal de adiestramiento ideológico para la sociedad y facilitando al Estado el ejercicio de formas de control.  En proyectos como el complejo de apartamentos Shinonome Canal Court y la urbanización Hotakubo, Yamamoto introduce dos detalles mínimos, pero que marcan diferencias muy claras respecto a los procedimientos convencionales y, con ello, introducen cambios en la forma en que las relaciones espacio privado-público se modifican sutilmente, orientándose a estimular nuevas formas de contacto individual-colectivo. En el primer caso, a una tipología habitual de apartamento urbano en Japón, se le incorpora un acceso transparente que permite ver parcialmente el interior de la vivienda. En el segundo caso, Yamamoto subvierte la composición habitual de este tipo de conjuntos de vivienda al situar una plaza central como patio interior común para todas las casas, de un modo que modifica completamente el sentido de privacidad.

Indudablemente lo más remarcable del perfil de Riken Yamamoto es que escapa al prototipo de ‘arquitecto japonés’ que ha calado profundamente en Occidente y que está más relacionado con la liviandad, un radical minimalismo, preciosismo y una cierta tendencia a la objetualización –a veces caprichosa- que culminan en edificios de sofisticado narcisismo y – para usar el adjetivo de Yamamoto- ‘aislados’.  Frente a esto, Yamamoto ofrece peso y solidez material, tecnología dura frente a juegos formales y conceptuales, para hacer edificios que se brindan al usuario y que interactúan y se preocupan por la ciudad.

miércoles 22 de diciembre de 2010

REACCIÓN PASIVA


Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste
Publicado en suplemento 'Cultura/s', La Vanguardia, Barcelona - Número 444

Centrado en construir una arquitectura doméstica adecuada a las condiciones que plantea la climatología de las zonas de montaña del Pirineo leridano, Josep Bunyesc, en una objetividad que deriva de la anteposición de unas necesidades pragmáticas del edificio sobre cualquier otro tipo de consideración o ambición distintiva, evidencia cómo la definición de soluciones avanzadas dentro de una tecnología de sostenibilidad es producto de un estudio riguroso y de una investigación innovadora de las situaciones y recursos disponibles reales para definir nuevas estrategias materiales y constructivas que permitan crear edificios de menor costo y mayor autosuficiencia energética y que corroboran al ejercicio de la arquitectura hecho desde la premisa de la sostenibilidad como un compromiso consciente y como una vía de desarrollo para ésta.

Con Casa Passiva Arboretum y  ‘Capsa Habitable’, Bunyesc reafirma la importancia de la dimensión del arquitecto como un artífice técnico. Explorando el potencial de los nuevos avances industriales y aplicándolos para redefinir los procedimientos tradicionales de la construcción local, de lo próximo, de una manera que propone para una coherente contemporaneidad para esa tradición – que en Bunyesc parecería ser entendida como una inquebrantable lógica resultado del modo en que naturaleza y hombre, vinculados, han entretejido la identidad de ese lugar- y que se esfuerza asimismo por integrar la actividad arquitectónica como un engranaje dentro del sistema económico comarcal. Ambas casas se caracterizan por estar construidas mediante elementos prefabricados de madera y un sistema diseñado por Bunyesc y que  se basa en una actualización del antiguo uso de hierba seca como material aislante, remplazándolo por lana de oveja, otro material disponible en la zona y cuyo proceso de preparación genera un muy bajo nivel de emisiones de CO2).

En ‘Capsa Habitable’ lleva a cabo una intervención en una antigua vivienda rural abandonada con la que trata, por un lado, de poner de manifiesto la posibilidad de prolongar la durabilidad de una estructura arquitectónica que, debido a los cambios económicos y sociales en la zona donde se encuentra, había quedado obsoleta; y, por el otro, como hacerlo mediante una utilización mínima de recursos materiales. El resultado es una caja ligera de madera de 35m2, en cuyo espacio las estancias se organizan en transición, inserta en la estructura preexistente, capaz de brindar confort doméstico mediante los recursos esenciales y capaz de reducir en cinco veces el consumo estándar de calefacción, gracias a su envolvente y a la estudiada ubicación de vidrieras en dirección sur que en invierno permiten la penetración del calor solar y que en verano, la detienen. 

En Casa Passiva Arboretum, el buen aislamiento gracias a la envolvente y uso de dobles cristales, la incorporación de un sistema de ventilación con un recuperador de calor con un rendimiento del 70% y el estudio para lograr una óptima captación de energía solar en invierno logran un consumo del edificio notablemente inferior a los niveles que solicita el estándar europeo Passivhaus. Pero el factor que sobresale es cómo Bunyesc logra un sistema de construcción innovador basado en una altísima precisión tanto de proyecto como de elaboración en taller y que permite una construcción en seco, muy rápida y que reduce al mínimo la generación de residuos de obra y que permite la total reciclabilidad posterior de los materiales y que se propone como un modelo aplicable a otras tipologías arquitectónicas, garantizando una construcción rápida de bajo impacto ambiental y mínimo mantenimiento económico y ‘al alcance de nuestra sociedad’.

Formas de hacer como la de Josep Bunyesc, con edificios que huyen del narcisismo formal o conceptual al que los flujos elitistas de las tendencias arquitectónicas tratan de someter al edificio y su autor aun en este periodo de crisis, son evidencias de la factibilidad de nuevos paradigmas y del desvío hacia otra actitud arquitectónica, sustentada en la sensibilidad del sentido común a la hora de marcar sus niveles de calidad y valor. ‘El dominio de la estructura y los materiales y la presencia de una artesanía experta forman parte esencial de la buena arquitectura’, escribe Juhani Pallasmaa en ‘Una arquitectura de la humildad’: una síntesis de los elementos presentes en esa actitud de Bunyesc, donde los conceptos básicos de lo vernáculo a través de lo artesano y lo industrial sirven para materializar una arquitectura de responsabilidad e integridad.

sábado 4 de diciembre de 2010

HABLAR DE LO ESENCIAL

Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste
Publicado en el suplemento cultural de ABC, Madrid - Número 974

Ante la imposibilidad de respuestas se hace necesario ahondar para reflexionar acerca de las dudas de la contemporaneidad. El estado deplorable en que nos encontramos y la sensación de estar viviendo una crisis que se va convirtiendo en un estado, va activando reflexiones que, aunque a veces tímidas, nos llevan a comprender que la necesidad de un cambio de rumbo ya no es una alternativa sino una necesidad imperiosa ante una realidad que se empecina en demostrarnos que el sistema en el que vivimos ha quedado completamente obsoleto. Podría alegarse que esto es solamente una fase dentro de una historia cíclica y que ahora son tiempos de hacer hincapié en cuestiones fundamentales, fundacionales, y reconstruir la arquitectura desde sus propios basamentos.

La segunda edición de la Trienal de Arquitectura de Lisboa, bajo el título Falemos de Casas,  y cuyas exposiciones podrán visitarse hasta el próximo 16 de enero, supone una buena demostración del concepto y la motivación de idea refundacional, de regresar a lo básico, a la reflexión sobre el habitar, donde la arquitectura se encuentra con su sustancia. El concepto de la Trienal toma como eje un poema compuesto por Herberto Helder en 1961 cuyas metáforas aluden a una idea de la casa como ‘el sabio ejercicio de un poder tan firme y silencioso, clamando desde los tiempos antiguos’, una sabiduría que precede al arquitecto y que se opone y vence sobre cualquier intención suya.
En líneas generales la propuesta que presenta la Trienal de Lisboa en esta edición debe valorarse como muy positiva, y el estado actual de la cuestión requiere que las propuestas procedan de compromisos de este tipo, hacia una búsqueda de lo esencial, lejos de los artificios que en otros tiempos pueden haber sido posibles, y hasta convenientes, y ante la que hoy, por lo menos dentro de lo concerniente a la realidad europea, debe adoptarse una posición de una cierta severidad crítica, dejando para otro momento los caprichos perfomáticos a los que tanto se apela en este tipo de encuentros.

Esta determinación es la que se percibe en dos de las muestras que integran Entre o Norte e o Sul,en el Museu Coleccão Berardo, realizadas por diferentes comisarios para examinar la vivienda contemporánea. Por un lado, la revisión de la ‘House of the Future’ de Alison y Peter Smithson y su planteamiento acerca de cómo los procesos de habitar podían ser activados mediante una forma espacial; y, por el otro, la exposición comisariada por Luís Santiago Baptista y Pedro Pacheco, Falemos de Casas…en Portugal que, a través de nueve viviendas construidas en dicho país, aborda una ‘ética de la recepción’ de la arquitectura, yuxtaponiendo el punto de vista del arquitecto autor de una casa con el modo en que sus ocupantes se relacionan con su espacio, sumando a ello la aportación de cuatro pensadores de diferentes ámbitos en torno a este tema.

Pero si en ellas, la consigna lanzada por la Trienal se percibe con claridad, la concepción de otras de las exposiciones, se concreta de una manera un tanto difusa y navega por un cierto eclecticismo, cuando esa consigna de base requería una postura tal vez más compacta y tajante para tener efectos reactivos. Por ello aparece llamativamente prescindible Fronteiras: O Caso Novartis se centra en los proyectos realizados por Alvaro Siza, Souto de Moura y Peter Märkli para el complejo de Novartis, analizando la expresión de la ciudad sin habitantes que en este emprendimiento se concreta. En contraposición a ésta, A Cidade Popular: África/Brasil observa situaciones arquitectónicas y urbanas en Luanda, Recife y Maputo, analizando el frágil legado de la modernidad en esas zonas tropicales y reivindicando la libertad y heterodoxia de su poética. Por otra parte, la interesante A Ligação Nórdica, comisariada por Peter Cook, se justifica en el hecho de que el ámbito escandinavo ofrece a Portugal una cierta carga mística y una relación de simultánea distancia y conexión, pero finalmente parece quedar de algún modo descontextualizada del marco de debate que la Trienal quiere proponer.
Quando a Arte Fala Arquitectura, en el Museu do Chiado, aborda la interacción entre los campos del arte y la arquitectura planteando la necesidad de que esta interacción entre ambos se mantenga para que exista un campo híbrido para la reflexión crítica.

Las exposiciones Cova da Moura Project y A House in Luanda, en el Museu da Electricidade, examinan la posibilidad de soluciones en la construcción de mejores condiciones de vida. Es en la segunda donde se pueden reconocer las intenciones propositivas de la Trienal, a partir de los proyectos que han respondido a la convocatoria para generar una infraestructura básica de viviendas unifamiliares de bajo costo y una red de servicio desde las que asentar las bases para redefinir Luanda –una capital que Luanda se encuentra en una situación de crisis a causa de crecimiento brutal durante los últimos años, desbordada por su incapacidad para construir viviendas para alojar a esa población en incremento- desde el principio de definir una base de relación interior-exterior entre vivienda y ciudad. No obstante, ante respuestas que retrotraen a la afectación de imaginería y escasa investigación en los procesos de gestión y realidad del lugar, esta exposición acaba advirtiendo del peligro de que en ejercicios de este tipo subyagan impositivas conciencias neocolonialistas o amaguen intereses soterrados (conviene tener presente que en la actualidad Angola es un foco de atención de la antigua metrópolis por la abundancia de recursos naturales y la potencialidad de su emergente economía).