sábado 23 de enero de 2010

AEROPUERTO CON PAISAJE


Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste
Publicado en ABCD las Artes y las Letras - Número 933

Podría plantearse que la trayectoria del estudio b720 Arquitectos, fundado en 1997 por Fermín Vázquez junto a Ana Bassat y Adriana Plasencia, se ha desarrollado de manera inversa a la de la mayoría. De una forma, tal vez poco convencional, que le ha dotado prontamente de una responsabilidad y un conocimiento que en otros casos va adquiriéndose a través de los años y que, de asumirse de manera temprana, puede producir vértigo y un seguro fracaso. Al haber comenzando su andadura asociado a referentes de la arquitectura contemporánea de la preeminencia de Jean Nouvel o David Chipperfield, asumiendo la realización de proyectos de gran envergadura y que materializaron la presencia de obras de esas grandes estrellas en España. b720 ha realizado con Nouvel, la Torre Agbar y el Parque del Poble Nou en Barcelona y la ampliación del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid; con Chipperfield, el Edificio Copa América en Valencia y la Ciudad de la Justicia en Hospitalet de Llobregat (Barcelona), localidad donde actualmente está finalizando la ampliación de la Fira de Barcelona, diseñada por Toyo Ito.

Habiendo tomado la decisión de realizar su propia arquitectura, el equipo dirigido por Vázquez ha sabido aprovechar inteligentemente el bagaje de experiencia adquirido en la vertiginosa esfera de los megaproyectos, dotando a su trabajo propio de unas cualidades particulares que, como instintivamente, rehuyen los peores defectos y ambiciones que pudieran atribuirse a dichos megaproyectos, sabiendo reconocer no obstante las cualidades positivas subyacentes en ellos y plantear una interpretación provechosa, que les ha llevado a la concepción y producción de una arquitectura eficiente y atractiva. Esta actitud les ha hecho no anclarse ni obsesionarse en configurar un estilo sino optar por trabajar desde la libertad de asumir cada ocasión como la posibilidad de aplicar la solución más adecuada con la consigna de hacer ‘buena arquitectura’ que está inscrita en su marca fundacional: b720 (‘b’=buena ; 720 = código asignado a la arquitectura en el sistema universal de clasificación de materias). Entre las obras que b720 ha concluido recientemente se cuenta la Plaza del Torico (Teruel), y tiene en proceso de construcción el Mercado dels Encants en Barcelona y el Gran Casino Costa Brava en Lloret de Mar.


Destaca particularmente como uno de los resultados de esta actitud que define su actividad el edificio para el aeropuerto Lleida-Alguaire, cuya inauguración está prevista para el próximo 17 de enero, y que se pondrá en funcionamiento a comienzos de febrero, enlazando la ciudad catalana con París y Palma de Mallorca para, posteriormente, ampliar sus conexiones con Milán y Frankfurt. Ganadores del concurso convocado para esta infraestructura, b720 ha planteado su proyecto entendiendo al futuro aeropuerto como un edificio donde quedasen integren los elementos de la terminal y sus edificios anexos y se establezca asimismo un diálogo con el carácter rural del paisaje y el territorio circundante.

Se trata de un edificio cuyo programa se implanta dentro de dos volúmenes: la torre, de 41 metros de altura que se alza sobre una base de estructura rectangular y se divide en nueve plantas, acogiendo las seis primeras el núcleo de circulación y concentrándose en las tres restantes las salas para el desempeño de las funciones específicas de control aeronáutico y otros usos administrativos; corona la torre un fanal octogonal de 4,7 metros de altura y 4,5 de lado. En la base, de 22, 28 metros y 4,4 metros de altura, se encuentran ubicadas el vestíbulo de acceso, salas de reuniones y diferentes dependencias administrativas, técnicas y de almacenaje del aeropuerto.

Las diferentes funciones y estructuras de ambos volúmenes quedan unificados formal y visualmente mediante la cobertura de la cubierta de la base y las caras longitudinales de la torre con una chapa metálica y maderas que crea un manto, revestido de acero corten, listado con tonos verdes, ocres y amarillos, una disposición y unos cromatismos que sugieren la vinculación del edificio al paisaje de parcelas agrícolas circundante, y la marcada curva dibujada por la cubierta, un gesto a través del que se articula la singularidad para este proyecto cuya superficie total ocupa 3.742 m2.

Tras esos grandes emprendimientos en colaboración antes mencionados que ha llevado a cabo este estudio, encarar este proyecto de un aeropuerto doméstico, alejado funcional y materialmente de las macro-estructuras aeroportuarias, condujo a b720 a plantear un edificio que interactúa con el paisaje en el que se sitúa, comprendiendo que la generación de un objeto rompería con la armonía del contexto e intuyendo que la definición de ‘aeropuerto’ ha cambiado sustancialmente en los últimos tiempos. Si la supremacía de la torre de control, que se erigía sobre el horizonte, estaba ligada a los tiempos heroicos y sofisticados de la aviación hoy, en la era de la masificación de la navegación aérea vía compañías low-cost, hablan a las claras que los valores a enfatizar en la arquitectura aeroportuaria ya no son los del pasado vinculado a la glorificación de la máquina y el progreso industrial, incluso de aquel glamour que Warhol atribuyera al espacio público del aeropuerto, dado que en la actualidad volar se ha transformado en una actividad desprovista de cualquier liturgia o excepcionalidad, y con ello se asume que la estructura debe ejercer el menor impacto posible sobre el entorno. b720 tampoco ha sentido la necesidad de camuflar su edificio sino que ha tratado de fundamentar su singularidad esforzándose en intentar un diálogo de armonización entre la alegoría de la alfombra vegetal que cubrirá al edificio, logrando igualar la importancia de este gesto que produce la marca estética distintiva de la estructura a su papel crucial como elemento que permita otorgar flexibilidad al edificio para un crecimiento futuro sin que éste modifique la sustancialmente la identidad del edificio y la marca de su presencia en el lugar.

Vázquez y su equipo podrían haber decantado la actividad de b720 hacia una producción netamente comercial y de soporte, secundando los emprendimientos de mayores firmas, pero optando por hibridar hacer buena arquitectura con “una voluntad de desvincularse de adscripciones estilísticas, formales o personales” están logrando hoy por hoy perfilarse como catalizadores de esas necesarias transformaciones de fondo que está demandando la arquitectura actual.

miércoles 20 de enero de 2010

DE SUSTANCIA REAL

Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste
Publicado en suplemento 'Cultura/s', La Vanguardia, Barcelona - Número 396

El equipo Harquitectes fundado por Xavier Ros, David Lorente, Josep Ricart y Roger Tudó, viene trabajando desde 2000 desde su despacho establecido en Sabadell, afirmando una trayectoria que, en su avance, supone una enérgica afirmación y reivindicación de una comprensión realista de la arquitectura.

En ese momento de inflexión de la juventud, tras los años de formación en arquitectura, si el encuentro con la realidad se traduce en el encuentro con una esfera infinitamente más atractiva y compleja que el de la fascinación que suscita la obra de aquellos que se han adoptado como referentes, figuras a admirar y a imitar, se produce inevitablemente una resensibilización de la inteligencia, una apertura hacia un reaprendizaje que se produce desde el propio acto de intervenir en la realidad, comprendiendo la libertad creativa y la necesidad de la experimentación en la arquitectura desde la responsabilidad, alejándose de cualquier intención de creer que la tarea del arquitecto consiste en reinventar o impostar la realidad para la que la arquitectura se construye. Esta actitud no debe ser entendida en modo alguno en la actualidad que estamos viviendo como un rasgo de conservadurismo o cómodo inmovilismo. Posiblemente signifique absolutamente lo contrario, constituyendo un signo de la capacidad de reconocer depuradamente el estado del tiempo en que se vive de la capacidad para entender cómo los principios fundamentales de la arquitectura deben interpretarse y aplicarse hoy; una postura que supone una reacción contra la frivolidad e inmadurez que caracteriza la producción más inclinada a la especulación estéril y al espectáculo de algunos de los miembros de esa generación de arquitectos menores de 40 años a la que Ros, Ricard, Lorente y Tudó pertenecen.


En oposición a esa arquitectura que se ha planteado desde la objetualidad y la supremacía de la dimensión visual, Harquitectes plantean su vocación renovadora desde una intención de ruptura con las convenciones impuestas por las lógicas productivas al uso y los diversos dictámenes del negocio inmobiliario que repercuten negativamente sobre la calidad arquitectónica de lo construido. Su afirmación de tratar de construir desde una lógica sostenible apela pragmáticamente a la necesidad de que el arquitecto comprenda mejor cuáles son los conceptos de ciclo de vida de los edificios, la energía incorporada en los materiales e inculque asimismo cierta pedagogía en sus clientes para defender soluciones tecnológicas más razonables para garantizar la sostenibilidad del edificio. Sus más recientes proyectos como Viviendas 912 (Residencia de Estudiantes de la ETSA del Vallés), las Oficinas 810 y la Casa 910 (para la exposición ‘2009 Wallpaper Architects Directory’) indagan en esa investigación en la que debe reconocerse el inicio de la articulación de nuevos paradigmas sobre el edificio.


La calidad constructiva y un atractivo estético que deriva precisamente de la concentración en el valor de la construcción y las cualidades de los materiales de sus edificios y se constata en obras finalizadas como el Gimnasio 704, Edificio de Viviendas 137 y la Casa 205 que les valieron el premio en la V Bienal de Arquitectura del Vallés, corroboran su intención de proyectar “contraponiendo normalidad a espectáculo, no a impersonalidad”, su deseo de crear una arquitectura de lo disponible’ que, producto de un trabajo colectivo libre de egos únicos y personalismos, pueda exudar un aire ‘anónimo. Su interés por la arquitectura patrimonial vernácula, captada en fotografías de viaje que presentan en su web, junto a obras clave en la historia de la arquitectura, afirman el empuje joven de su compromiso con el aprendizaje y el entusiasmo por la arquitectura, y el desarrollo de su conocimiento a través de la presencia de lo construido, percibido desde un pragmatismo simultáneamente intelectual y sensible en su intensidad.