sábado 18 de abril de 2009

AL MARGEN DE ZUMTHOR



Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste

Publicado en ABCD las Artes y las Letras - Número 899

Todas las piezas encajan para incitarnos a pensar que el jurado que ha decidido el laureado con el premio Pritzker 2009 ha cambiado conscientemente la tendencia a la que venía mostrándose abocado en las pasadas ediciones más recientes. La situación económica actual y el replanteamiento cultural que está acarreando, parece haber dirigido condicionadamente la mirada hacia un arquitecto que apenas se exhibe en los medios (aunque esta posición no le haya impedido poseer una cierta relevancia mediática); cuyo trabajo está localizado prácticamente en un área geográfica bien delimitada, como evidencia de su concentración artesana en cada proyecto, que él mismo enfatiza definiéndose como ‘autor de sus edificios’ (¿está confirmando así tácitamente que los super-arquitectos no lo son enteramente de algunos de los suyos?). Es creador de una arquitectura inobjetablemente bella, armónica, fascinado por el poder de la atmósfera espacial. Todos estos rasgos que hacen del suizo Peter Zumthor, un paradigma cuasi perfecto del arquitecto, alguien unánimemente respetado por sus colegas y por la crítica. Ésos son los argumentos que otorgarían una validez irrefutable a la decisión de la Fundación Hyatt y convertirían en un indiscutible acierto el haber hecho que recaiga en su figura el premio Pritzker este año.

No obstante, algo huele a trampa estratégica en esta perfecta decisión. Una trampa en la que la figura de Peter Zumthor no está involucrada, pero que obliga a cuestionar una vez más los criterios que guían al jurado del Pritzker y a buscar entre líneas una interpretación del sentido sobre el significado cultural de la arquitectura que están implicadas en la elección del último galardonado.

Ante la crisis, se está intentando redireccionar la concepción de la arquitectura hacia su vertiente más elitista y conservadora. Anteriormente el Pritzker ha estado premiando a arquitectos fastuosos, cuyas estrategias para poseer presencia global les proporcionaban puntos a favor y sus fantasías más estrambóticas, surgidas de una caprichosa impostura sobre la contemporaneidad, les transformaban en una especie de seres todopoderosos, que hoy se constata que están perdiendo el control; por eso, elegir ahora para imbuirlo con el prestigio del Pritzker a un arquitecto como Peter Zumthor, sin haber entonado antes un mea culpa suena a funambulismo. Repetidamente hemos manifestado que no se puede pedir ni aceptar que un premio, máxime cuando está imbuido de ese aura de espectáculo del Pritzker y tras él está la fundación creada por un holding de hoteles de lujo, decida los devenires de la arquitectura presente; pero ante su existencia es necesario abrir los ojos, sobretodo porque esta última decisión sentará precedente para extender a otros premios este mismo criterio de valoración, que aparentemente reconoce la delicadeza y el buen hacer pero que sin abolir la primacía subyacente del edificio como objeto-ícono. Se persiste así en la concepción de la arquitectura como objeto de consumo, planteándolo en esta coyuntura de una manera más refinada, menos vulgar y pomposa, pero con idéntica connotación.

Zumthor está lejos de los flashes y de las pasarelas, ¿pero no es posible sospechar que esta actitud suya haya podido ser interpretada en términos de marketing como una postura conveniente tras la que enmascarar los auténticos problemas a los que la arquitectura presente se enfrenta? Esperaríamos de la crisis que sirviera para desvelar otros modelos, más ligados a un mundo complejo y en transformación de sus estructuras conceptuales e ideológicas, pero la trampa está consumada y parece que otra vez hemos caído todos en ella. La banalidad del Pritzker intenta impedirnos reflexionar antes mediante fastuosidades, hoy queriendo obnubilarnos con belleza sutil. La arquitectura es algo más que la necesaria belleza, que sofisticación.

El Pritzker presenta a Zumthor como una excepción, un personaje único, pero no es la encarnación de la arquitectura que hoy debe buscarse y defenderse. Es autor de una obra fundamental pero que no debe tomarse como antídoto a los excesos y despilfarros de los últimos tiempos, puesto que toda forma personalista de hacer arquitectura pertenece a un modelo que debe ser revisado profundamente.

Evitar o renunciar a elaborar una lectura más compleja del mundo y apostar por un modelo conservador se perfila como la tendencia a la búsqueda de una seguridad cuando se necesita urgentemente una arquitectura que hable de presente, de una realidad compleja y en crisis, desde la arquitectura y ahora en un contexto crítico, sin frivolidades pero sin encerrarnos en una atalaya que impida o se prevenga todo riesgo para buscar nuevas pautas. Tal vez sea demasiado pedir que la Fundación Hyatt cambie sus criterios, pero sería necesario no dejarse persuadir fácilmente, para no plegarse fácilmente ante la postura que ahora desea instaurarse como correcta .

Peter Zumthor merecía un gran reconocimiento a su trayectoria, indudablemente mucho más que los laureados de los últimos años, pero el estado de la arquitectura contemporánea sigue necesitando de algo más que el peso de un premio que insiste en asentar la autocomplacencia acrítica dominante.

miércoles 15 de abril de 2009

LA RESISTENCIA DE LA CERÁMICA

Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste
Publicado en suplemento 'Cultura/s', La Vanguardia, Barcelona - Número 356

Tiene un significado concreto el hecho que algunas de las obras arquitectónicas más recientes en las que se constata de manera más interesante el logro de integrar una expresión estética con la apertura de nuevas vías técnicas y constructivas compartan como fundamento un elemento en común, un mismo material: la cerámica.

Orgánico, dúctil, resistente y con una excelente capacidad de envejecimiento, la cerámica es un material universal que durante siglos ha estado presente en la arquitectura, como elemento ornamental y como elemento estructural. En edificios tan diferentes entre sí como los pabellones de España en las exposición internacional de Aichi de F.O.A, el Centro de Congresos en Zaragoza de Nieto-Sobejano, el Mercado de Santa Caterina de EMBT o la Villa Nurbs de Cloud 9, la cerámica ha afirmado no sólo la perennidad de su vigencia desde tiempos ancestrales, sino también el potencial de su capacidad para formular sólidas respuestas para orientar la búsqueda de los cambios que son urgentemente necesarios hoy para la arquitectura, y que son cambios de orden físico y conceptual.

El primer eslabón dentro de esta evolución en lo constructivo que propone la cerámica se concreta en la producción de piezas producidas de manera seriada que proporcionan un eficiente rendimiento técnico y hacen patente la transformación que la cerámica está experimentando a través de la hibridación de su dimensión artesanal con nuevas tecnologías. De igual manera, el establecimiento de cátedras en diferentes escuelas de arquitectura, con la finalidad de formar a futuros arquitectos en el específico conocimiento técnico de la cerámica, fundamenta un proceso de base hacia la consistencia en su evolución y presencia dentro de la arquitectura que surge de la conciencia de la indispensabilidad de una interacción fluida entre arquitectos, fabricantes e investigadores.

Frente a este desarrollo, es fundamental tal vez que para dotar de coherencia a este proceso se comprenda la cerámica desde un potencial de renovación antes que de innovación. Bernalte y León, autores del Refugio en Entresierra, un proyecto donde la cerámica actúa como un integrador de edificio y paisaje, señalan la necesidad de que las investigaciones técnicas y las aspiraciones de los arquitectos no se constriñan, pero que rechacen someterla a virtuosísimos hipertecnológicos para proponer ‘ingenios contranatura, que ponen a la cerámica a trabajar en contra de sus condiciones físicas y mecánicas’.

No debe perderse el origen. Técnica y tecnologías deben evolucionar, pero preservando la sensibilidad de la cerámica, para que ésta permita el desarrollo de una nueva arquitectura de lo local”, afirma el ceramista Toni Cumella (cumella.net). “Existen edificios donde la cerámica ha sido utilizada, pero a los que es preciso acercarse mucho para reconocerla. Creo que lo fundamental es aplicar la cerámica y lograr que ésta transmita con fuerza toda la emoción de la que es capaz”. Cumella está planteando su trabajo desde un compromiso de audacia ha logrado abordar con los proyectos al comienzo citados los límites que la cerámica es capaz de resolver dentro de la arquitectura contemporánea, evidenciado la versatilidad de la cerámica para dotar a la arquitectura de una expresividad inusitada y llevar a cabo experimentaciones constructivas complejas y probando que no es la sofisticación de los recursos que la industria ponga a su servicio, sino la claridad y solidez de la aproximación conceptual del arquitecto a cada proyecto la que pone de manifiesto ese potencial de la cerámica para ser un material reflejo del paradigma cambiante en las concepciones arquitectónicas de nuestro tiempo hacia una arquitectura de raigambre en el lugar, que surge de una sensibilidad medioambiental que implica igualmente retomar la esencia del bienestar humano, valores que se palpan en obras como el edificio de 35 unidades habitacionales en Badalona de Toni Gironés o el pabellón de España en ExpoZaragoza de Francisco Mangado, ejemplos de cómo la ancestral cerámica revela que posee la fuerza para ser piel y estructura y pilar conceptual para la gestación de un nuevo estado mental para la creación y la sensibilidad arquitectónica en el que el fundamento sea una comunión imaginativa y sensorial con la materia.

lunes 13 de abril de 2009

EL PRITZKER CAMBIA DE SIGNO

Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste
Publicado en ABC, 13 de abril de 2009

Exhibiendo callada pero rotundamente la postura de mantenerse lejos del mundanal ruido, Peter Zumthor ha pasado tres décadas estrictamente concentrado en su trabajo de imaginar y construir edificios desde su estudio en Haldenstein (Suiza), lejos de tendencias y modas, creando edificios que en su materialidad y vivencia extraen una inusitada belleza de la arquitectura. Él es el laureado con el Premio Pritzker de este año, reconociendo en sus obras la cualidad de su presencia "fuerte y atemporal, producto del singular talento de este arquitecto para combinar un pensamiento directo y riguroso con una auténtica dimensión poética".

Nacido en Basilea en 1943, Zumthor comenzó formándose como ebanista, la que fuera profesión de su padre, para tomar posteriormente los estudios de arquitectura. Tras trabajar más de una década como responsable del Departamento de Preservación de Monumentos del Cantón de Graubünden, estableció su estudio en 1979, donde todavía continúa trabajando junto a un equipo de quince personas, aceptando únicamente aquellos proyectos con cuyo programa puede sentir una profunda afinidad y en los que se involucra enteramente, controlando su realización hasta el menor detalle.

Late en esa dedicación que él plantea como devoción, la convicción de un sentimiento de inclinación hacia la belleza en su concepción más puramente platónica. El ensayo Thinking Architecture, donde expresa su comprensión del hecho de hacer y vivir la arquitectura, manifiesta con claridad que su objetivo fundamental es lograr impregnar a sus edificios con ella para dotarlos de alma y crear una arquitectura capaz de apelar profundamente a las dimensiones sensuales del cuerpo y a las dimensiones emocionales y racionales del intelecto. "Para mí, los edificios poseen un bello silencio que asocio con atributos como compostura, durabilidad, presencia e integridad, también con la calidez y la sensualidad. Es hermoso estar haciendo un edificio e imaginarlo en total serenidad» sostiene.

El peso de su bagaje como artesano, ha definido el modo casi alquímico con el que este arquitecto minucioso usa los materiales, explorando el infinito potencial que cree que puede extraerse de toda materia para descubrir una distinta belleza latente. "En sus hábiles manos, materiales como ripias de cedro o cristal translúcido son empleados de un modo que exaltan sus cualidades intrínsecas, para lograr una arquitectura de permanencia", ha señalado el jurado que le ha laureado con este galardón, que será formalmente entregado a Zumthor el próximo 29 de mayo en Buenos Aires.

La apreciación del jurado en el hecho que "llevando a la arquitectura a sus fundamentos más estrictos aunque más suntuosos, Zumthor ha reafirmado el indispensable papel de la arquitectura en un mundo frágil" evidencia cómo en este tiempo de crisis lo más inapropiado habría sido premiar a un arquitecto estrella y sus edificios icónicos al uso. Este año, el jurado del Pritzker ha decidido decantarse por la vertiente más conservadora de la arquitectura, optando por una arquitectura donde los oropeles quedan difuminados por la sobriedad. Zumthor es la elección perfecta y más segura para evitar las críticas que hubieran sonado de haber recaído el premio en alguna otra figura de perfil más mediático. Zumthor es una verdadera figura de culto e indiscutido por sus colegas.


En su trayectoria destacan edificios como el Kunsthaus Bregenz (Austria), las Termas de Vals (Suiza), la Casa Zumthor (Haldestein, Suiza), el Museo Kolumba (Colonia, Alemania), siendo las más recientes la bella y espiritual Capilla del Santo Hermano Klaus (Wachendorf, Alemania). En España ha proyectado la Bodega Pingus en Valbuena del Duero. Entre sus actuales proyectos en curso se cuenta el Memorial para las Brujas Quemadas en Finnmark (Noruega).
"La arquitectura no es un vehículo ni símbolo para cosas que no pertenecen a su esencia. En una sociedad que celebra lo insustancial, la arquitectura puede plantear una resistencia, rebatir el desperdicio de formas y significados y hablar su propio lenguaje", asevera Zumthor.

Apelando a una arquitectura que vaya más allá de la función de cobijar, este arquitecto enfatiza en la necesidad de hacer de ésta una dimensión donde los cinco sentidos sean estimulados. Los arquitectos han ido perdiendo el instinto y la necesidad de crear esa dimensión, transformando frecuentemente sus obras en un acto vulgar por la ausencia de esa voluntad que puede transformar el pensar y el construir en un hecho que se aproxime a lo primordial, como él busca.

sábado 4 de abril de 2009

AL SERVICIO DE MONSIEUR LE PRÉSIDENT


Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste
Publicado en ABCD las Artes y las Letras - Número 897

En septiembre de 2007, en el marco de la inauguración de la Cité de l’Architecture et du Patrimoine, Nicolas Sarkozy anunció su intención de llevar a cabo una consulta internacional acerca de cómo plantear un nuevo proyecto de disposición integral del Gran París, que ha sido
bautizada con el nombre ‘Le grand pari de l’agglomeration parisienne’. Esta consulta trata de lograr fundamentar el corpus para una ‘reflexión territorial’ que, centrada en el específico caso parisino, pueda constituir un modelo referencial para la ciudad del siglo XXI. Los dos ejes de reflexión propuestos son, por un lado la afirmación de una toma de conciencia y compromiso con el protocolo de Kyoto para convertirse en una ciudad que contribuya al equilibrio medioambiental que reduzca los niveles de calentamiento del planeta. Por otro lado, plantea la necesidad de concebir cómo la ciudad es transformada en la era de la información y cómo se hace preciso redefinir su escala humana y escalas, preguntándose a partir de qué parámetros es preciso llevar esto a cabo: de estrategia programática, armadura territorial, lógica energética o equilibrio ecológico. Por otro lado, el análisis tiene asimismo como objetivo tratar de resolver problemas crónicos que París padece, ligados a su perímetro y modos de gestión. La ciudad debe reevaluarse, del mismo modo que otras ciudades europeas como Londres, Berlín o Madrid lo están haciendo, y debe hacerse no sólo a nivel de organización territorial sino también de gobierno. Urge la creación de nuevos dispositivos espaciales que permitan integrar las exigencias de flujo, movilidad y población.

Christian de Portzamparc; Richard Rogers; Atelier Lion-Groupe Descartes; MVRDV; l’AUC, Agence Grumbach et Associés; un equipo integrado por Jean Nouvel, Michel Cantal-Dupart y Jean-Marie Duthilleul; Studio 09; LIN y Atelier Castro Denissof Cassi fueron los diez estudios seleccionados. Presentaron sus propuestas ante Nicolas Sarkozy el pasado 13 de marzo, tras haber dispuesto de un periodo de siete meses y medio de trabajo.

Las primeras síntesis presentadas coinciden en una serie de posibles frentes de acción de urgencia concretos; pero se percibe en general en todos ellos una aproximación aún excesivamente esquemática sobre un tejido urbano complejo y problemático, y para el cual habría resultado más coherente y provechoso demandar en la primera fase de la consulta un análisis exhaustivo de esas problemáticas antes que imaginar para él soluciones que a menudo ignoran la existencia de esas problemáticas.

Sea por esta conciencia o por un conocimiento más detallado e implicación en la realidad parisina, son las propuestas de los estudios franceses las que se han realizado con mayor esfuerzo y de manera más exhaustiva y enfocadas hacia un desarrollo realista. Por el contrario, las elaboradas por estudios extranjeros aparecen como divagaciones en torno a un decálogo de ideales que tratan de sustentarse en nuevas retóricas, terminologías para una genérica ciudad informacional post-Kyoto. Rogers presenta una propuesta a la manera de un programa de campaña; MVRDV recurren a la auto-cita y ajustan a París en sus propios esquemas de pensamiento para resolver el trabajo proponiendo literalmente un juego como medio de análisis y concluir que existe una disimetría entre las dimensión local y global de la ciudad.

Surge no obstante cierta impresión de que, pese a esa superficialidad encubierta, sea en estas propuestas de conceptualidad elemental sobre una ciudad ecológica, sostenible, más democrática… aquéllas en las que un político hábil puede encontrar los conceptos más útiles para construir para su propio provecho una retórica política atractiva sobre intenciones de progreso.

Los estudios franceses expresan la situación crítica, el estado de enfermo crónico del tejido parisino y su periferia, y formulan la necesidad de plantear una nueva identidad para el territorio a partir de la reconstrucción de paisajes naturales en lo urbano, plantear un desarrollo intensivo antes que extensivo y la perentoria mejora de la red de transportes públicos y mapa de comunicaciones. “Pensar el metaespacio público”, plantea l’AU, una dimensión sobre la importancia de la identidad simbólica de la ciudad que está también presente en el análisis de Nouvel- Duthilleul -Cantal-Dupart, que asume que la idea del Grand Paris debe abordarse como una cuestión cultural para la que son precisos nuevos imaginarios que no resulten utópicos ni perturbadores. Portzamparc propone basarse en el “rizoma como figura de análisis para desarrollar una sintaxis de intervención pública”, y ofrece como primera solución la instalación de una red de transporte anular metropolitana y una estación central que comunicara París con las principales capitales norte-europeas; un factor que Agence Grumbach et Associés, con una cita de Napoleón I para fundamentar su convicción en que la solución radica en la gran escala, interpreta desde el tal vez pomposo objetivo de lograr hacer de Francia la “interfaz atlántica de Europa”.

La crítica fundamental que debe hacerse a todo este escenario planteado por el gobierno de Sarkozy es su torpe anacronismo, no sólo porque la actual crisis económica impone la necesidad de otras pautas sino también porque el tiempo de hacer o dejar impronta política mediante fantasías de grandes emprendimientos ya hace mucho que carecen de cualquier sentido. La crítica subsidiaria se dirige hacia los equipos de arquitectos participantes y en su incapacidad para posicionarse políticamente para explicar al presidente francés que las soluciones de grandilocuencia han fracasado en el urbanismo generado durante el siglo XX. Lo fallido del punto de partida de esta consulta es que subyace bajo ella en primer lugar la voluntad de hacerla un gesto que sirve para el enaltecimiento del gobierno en el poder, plantearlo como la visión de compromiso de un presidente, lo que ha permitido que las soluciones que se han planteado de momento hayan incurrido en todos los tópicos desarrollados durante el siglo pasado, conscientemente actualizadas a las condiciones de lo políticamente correcto para nuestro tiempo : ecología, sostenibilidad, mezcladas con proyectos pseudo-faraónicos que se alejan de los problemas y la ciudad real de los habitantes, propiciando un desarrollo urbano gestado desde las alturas.

En estos últimos meses hemos presenciado una retahíla de críticas hacia la arquitectura icónica y los arquitectos estrella , una crítica cargada de hipocresía y oportunismo hecha antes con la función de poner a la arquitectura dentro de las nuevas dinámicas económicas que de hacer una revisión profunda de la crisis endémica de la capacidad del pensamiento arquitectónico contemporáneo. Sin caer en los facilismos y en tomar de nuevo banderas oportunistas, la arquitectura debe cargarse de nuevo de contenidos de densidad y el arquitecto debe tomar un papel militante, dejando atrás frivolidades y el conformismo irresponsable de los últimos tiempos , que tan útil ha resultado para sustentar apariencias de prestigio político.

Estos resultados de ‘Le grand pari’ han sorprendido no sólo a Sarkozy, sino también a los arquitectos que han tomado parte en esta consulta, en medio de este incipiente debate y probablemente todos ellos demuestren que nos encontramos ante la inercia de un tiempo que nos resistimos a cambiar pese a ese aparente contexto de reacción y la posibilidad -que Sarkozy brinda a gloria de su megalomanía- de poner sobre la mesa una discusión sobre cómo generar nuevos modelos liberándolos de errores atávicos.